Es común encontrar artículos sobre enseñanza o reivindicaciones de sindicatos y movimientos denunciando los problemas a los que se enfrenta la educación pública. Pero no suele ser habitual conocer con concreción las situaciones y problemas con los que han de lidiar los claustros.

No es el caso de las y los docentes del instituto público «El Til·ler» de Franqueses del Vallès (Barcelona) que han decidido explicar la situación en la que se encuentran. Entrevistamos a Álex, Lina, María y Ana. No son sus nombres reales: prefieren utilizar seudónimos para poder exponer lo que está sucediendo a partir de que cambiara la dirección hace casi tres años y para protegerse de represalias que nos van a explicar.

Pregunta: ¿En qué momento y cómo empieza el deterioro en el funcionamiento del centro y cuáles han sido los efectos reseñables?

Respuestas:

Álex: Todo empieza con el cambio de Dirección. El centro era hasta entonces dinámico y abierto a la participación del profesorado, dentro de ciertos límites, aunque sin tirar tampoco cohetes.

“El anterior equipo directivo renunció por cansancio y nadie dentro del mismo centro se ofreció a coger el relevo. Llegó una persona ofreciéndose con sonrisa inocente. Una vez dentro se aferró a los resortes del poder […]”

El anterior equipo directivo renunció por cansancio y nadie dentro del mismo centro se ofreció a coger el relevo. Llegó una persona ofreciéndose con sonrisa inocente. Una vez dentro se aferró a los resortes del poder que le da el cargo para aplicar “su proyecto personal” y aparcar o perseguir a quién aporta ideas o propuestas discrepantes, sean de docentes del AMPA o alumnos.

Por otro lado una carga de trabajo burocrático superlativa: o rellenas formularios mil, o estás por los chavales. Como efecto más reseñable una desorganización terriblemente generalizada y una ausencia total de democracia.

Lina: Coincidiendo con lo anterior, destacaría el hecho que cuando la nueva directora vió que no era capaz de imponer su proyecto, buscó personas de fuera.

Una de ellas es el coordinador pedagógico: ha impuesto un modelo burocratizador donde la atención al alumnado pasa a segundo plano y se impone un modelo agobiante para el profesorado con el agravante que se ha querido limitar la libertad de expresión.

María: Yo llegué al instituto cuando ya estaba la directora actual, por lo que no puedo decir cómo funcionaba la dirección anterior.

Lo que sí puedo decir es que a finales del curso pasado todo el equipo directivo dimitió o fue depuesto y la directora trajo gente afín a sus ideales. Con la llegada del nuevo equipo directivo, la cantidad de papeleo y burocracia que se exige al profesorado ha aumentado de forma exponencial, priorizándose ésta a la atención del alumnado.

Ana: Este es mi primer año en el instituto y no puedo opinar respecto a años anteriores. Sin embargo, ya en septiembre me sorprendió la gran carga de trabajo. Superaba en mucho aquello que yo había vivido en otros centros educativos, y luego empecé a notar la tensión en el claustro, porque veíamos que aquello no iba a cambiar. Empecé a pensar que sería un año duro.

Pregunta: ¿A quiénes responsabilizáis de la situación y de qué manera han actuado con el claustro?

Respuesta:

Álex: Al equipo directivo. Hacia el exterior proyectan el centro como puro márketing. Dicen abiertamente que los alumnos son clientes a captar. Venden la digitalización como objetivo finalista y no como un instrumento más para ayudar a los alumnos a desarrollar los conocimietos y habilidades necesarios para la vida.

Ejercen sobre el claustro una función totalmente ejecutiva y tejen redes clientelares. Si los equipos docentes acuerdan que dos más dos son cuatro, en la reunión siguiente la coordinadora de nivel impone que tienen que ser cinco porque así lo han dispuesto los de arriba.

Han mostrado empatía cero con los y las compañeras que han tenido problemas. Parecemos serles más máquinas que personas.

Lina: Directora y coordinador han sido los máximos responsables. No han escuchado las peticiones para reducir el exceso de burocracia y han negado la evidencia compartida al respecto que era mayoritaria entre el profesorado.

“Directora y coordinador han sido los máximos responsables. No han escuchado las peticiones para reducir el exceso de burocracia […]”

El resto del equipo les ha respaldado por omisión y el claustro ha tenido miedo. Ha permanecido callado hasta que el coordinador de riesgos exigió una encuesta anónima donde se sinceraron.

María: A la directora y al coordinador pedagógico. De hecho, este último actúa como si fuera el amo y señor del instituto, con una actitud autoritaria, caciquil y misógina — en un equipo directivo formado por tres mujeres y un hombre, es él quien lleva la voz cantante en los claustros, cuando su puesto dentro del equipo directivo es el de menor rango —.

Ataca a todo aquel que disiente. Varios compañeros comentan cómo, tras disentir en público, han sido citados al despacho de dirección, donde se les ha amenazado con llamar a inspección educativa e, incluso, con denunciarlos, algo que la directora respalda.

“Ataca a todo aquel que disiente. Varios compañeros comentan cómo, tras disentir en público, han sido citados al despacho de dirección, donde se les ha amenazado con llamar a inspección educativa e, incluso, con denunciarlos […]”

El claustro se queja, pero en privado. En público sólo se han quejado unos pocos y los demás hemos ido callando por miedo a perder el puesto de trabajo el año que viene.

Ana: Creo que la responsabilidad principal recae en la directora y el coordinador pedagógico. Parecen querer desarrollar su proyecto personal a expensas de todo lo demás: sin escuchar a los docentes — nunca reconsideran sus decisiones — ni la AMPA.

Han llegado incluso a llamar a su despacho a los pocos docentes que se han atrevido a expresar discrepancias.. Les han amenazado con denuncias. Algunos saben de la situación porque se lo han contado pero callan, seguramente por miedo.

Pregunta: ¿De qué modo actúa la Inspección Educativa y los Servicios Territoriales y con qué finalidad?

Respuesta:

Álex: La inspección educativa y los Servicios Territoriales han estado mirando hacia otro lado, a sabiendas que “pasaban cosas”, hasta que la situación se hizo pública. Ahora estan entrevistando al personal. A ver si realmente actúan.

Lina: Las quejas llegaron a inspección, pero ésta no actuó. Luego el tema pasó a queja sindical y aquí sí que la inspección ha iniciado la recopilación de información. Esperamos que el informe final recoja las quejas y se tomen medidas ante la vulneración de derechos.

María: Coincido con mis compañeros. Inspección ha actuado tarde pero parece que ahora tienen la voluntad de hacer algo. Está haciendo entrevistas a todo el claustro. A ver cómo acaba todo esto.

Ana: Coincido también con lo ya expuesto: inspección no empezó a intervenir hasta que la información de lo que pasa transcendió el propio instituto. Esperemos que pronto se exijan responsabilidades y puedan materializarse los cambios cuanto antes.

Pregunta: A nivel de claustro, ¿podéis exponer lo que consideréis en las reuniones y poner en duda a la dirección y proponer alternativas? ¿El cuestionamiento público encuentra aceptación o supone consecuencias?

Respuesta:

Álex: En teoría nadie te lo impide, pero en la práctica “si no le gustan a alguien” no tendrán más recorrido.

Además la gente ya ha “captado el mensaje” e incorporado la indefensión asimilada, especialmente los y las interinas y sustitutas. Y más sabiendo que hay varias personas de baja laboral por problemas de ansiedad.

Varias de ellas eran interinas que habían sido citadas “al despacho”, donde se “sintieron intimidadas”. En el equipo directivo actual hay también un auténtico “macho” que parece tolerar poco la discrepancia femenina. No son pocas las compañeras que se han sentido agredidas verbalmente por el hecho de ser mujeres.

“Poner en duda en público ha llevado a citaciones y amenazas en reuniones-encerrona a algunas compañeras y en otras ocasiones el miedo se ha impuesto”

Lina: Poner en duda en público ha llevado a citaciones y amenazas en reuniones-encerrona a algunas compañeras y en otras ocasiones el miedo se ha impuesto.

María: Ya he contestado en otra pregunta, así que seré breve. En principio se puede hablar libremente en los claustros, pero luego te arriesgas a que te citen en su despacho. Además, muchas de las propuestas de dirección no llegan ni a votarse. Son impuestas a los equipos de nivel como algo que ha de llevarse a cabo sí o sí.

Ana: Personalmente no me atrevo a plantear casi nada para evitar malos rollos y por miedo a represalias. Los compañeros me han contado lo qué les ocurrió: les citaron en el despacho; les amenazaron con denuncias, trataron de intimidarles…

Me duele mucho lo que pasa.

Pregunta: De un curso a otro, ¿hay estabilidad en la plantilla docente?

Respuesta:

Álex: No. Hay un volumen alto de compañeros y compañeras interinas.

Lina: El centro ha crecido mucho y eso genera una inestabilidad que facilita esas prácticas.

“[…] hay muchos interinos y sustitutos. El equipo directivo se aprovecha del miedo de los interinos a perder su trabajo para tener un claustro sumiso”

María: No, hay muchos interinos y sustitutos. El equipo directivo se aprovecha del miedo de los interinos a perder su trabajo para tener un claustro sumiso.

Ana: No, hay mucho personal nuevo de este año y, además, algunos sustitutos y sustitutas cubriendo diversas bajas por estrés.

Pregunta: A propósito de la situación académica. ¿Creéis que la gestión del centro está afectando al alumnado y sus aspiraciones? ¿Y qué dicen las familias al respecto?

Respuesta:

Álex: Por supuesto que sí. La absorción que supone el sobreesfuerzo burocrático hace que las energías para atender al alumnado se vean reducidas.

“[…] el sobreesfuerzo burocrático hace que las energías para atender al alumnado se vean reducidas […] El tener la sensación de “no llegar” se refleja en el día a día”

En cualquier trabajo rindes mucho mejor si existe un buen ambiente y lo haces a gusto. El tener la sensación de “no llegar” se refleja en el día a día, evidentemente. Las familias siempre son las últimas en enterarse; también es delicado comunicarles ciertos temas.

Lina: Y tanto. El centro es menos “humano“… No hay tiempo para los alumnos si priorizamos el papeleo y, además, ellos notan que se les escucha mucho menos.

María: Por supuesto. El exceso de burocracia hace que no se puedan preparar mejor muchas actividades y que los tutores no den abasto.

Además, esto no parece inquietar al equipo directivo, al contrario. En un claustro un compañero expuso que si tenía que rellenar todo el papeleo que se nos exige, no tendria tiempo de prepararse la clases, y la respuesta del coordinador pedagógico fue: «prefiero que cumplas con la burocracia a que te prepares bien las clases».

Ana: Sí, sin duda. Muchos estamos agotados precisamente porque no queremos desatender a los alumnos: por tanto, preparamos las clases, materiales, etc. Y a la vez tratamos de cumplir con la burocracia. Es una sobrecarga extrema.

Pregunta:¿Se están involucrando los sindicatos docentes? ¿En qué y cómo os asisten si lo están haciendo?

Respuesta:

Álex: Han llevado el tema de salud laboral a la junta de personal de los Servicios Territoriales, creo.

Lina: Han emitido quejas que han reactivado la actuación de inspección.

María: Parece que se están moviendo y han llevado el tema de la salud laboral a los Servicios Territoriales.

Ana: No estoy muy informada pero diría que han sido el catalitzador para que Inspección empezara a actuar.

Pregunta: En la inmediatez, ¿cuáles son vuestras reivindicaciones y qué necesitaría cambiar el instituto para que hubiera un revulsivo de interés público?

Respuesta:

Álex: El equipo directivo tendría que ser consciente de su incompetencia para gestionar un centro educativo y por honestidad abandonar el cargo. El centro necesita salud democrática y una gestión comunicativa ágil que se dedique a asumir las propuestas del profesorado y los equipos docentes, que son los que tienen que acompañar a los chavales en el día a día de su proceso madurativo.

“El equipo directivo tendría que ser consciente de su incompetencia para gestionar un centro educativo y por honestidad abandonar el cargo”

Un centro democrático parte de la participación real, que no formal, de todos los agentes de la comunidad educativa que voluntariamente quieran hacerlo.

El profesorado emocionalmente y en dignidad tiene que sentirse tratado como personas y no como engranajes. Los alumnos ser considerados como los sujetos constructores de la sociedad futura, aquí el objetivo de la educación, y no como clientes de una empresa.

El respeto a las compañeras mujeres también tendría que ser una prioridad, es necesaria también formación de género.

Lina: No hay confianza en el nuevo equipo directivo por sus prácticas agresivas contra el personal y la imposición de su modelo.

Necesitamos volver a empezar tomando decisiones conjuntas y apoyándonos entre toda la comunidad educativa.

“No hay confianza en el nuevo equipo directivo por sus prácticas agresivas contra el personal y la imposición de su modelo”

María: Es necesario un cambio de actitud por parte del equipo directivo. El centro debería ser más democrático y contar más con la opinión y la participación de todos los miembros de la comunidad educativo del centro — docentes, PAS, alumnos, AMPA… —.

“El centro debería ser más democrático y contar más con la opinión y la participación de todos los miembros de la comunidad educativo del centro”

Un proyecto solo puede funcionar si se lo creen todos los que participan en él. Si te lo imponen, te desvinculas emocionalmente de él, no te implicas y el proyecto acaba fracasando.



Ana: Creo que hay mucho de vocacional en la tarea educativa. Pero te involucras en un proyecto cuando ves que tiene sentido para los alumnos y las familias y cuando puedes participar en él.

“A este instituto le falta un proyecto compartido, eso lo noté enseguida: la direccion no ha sabido y no ha querido construir complicidades con los recursos humanos disponibles […] lo único que les ha interesado es mandar. Casi a cualquier precio

A este instituto le falta un proyecto compartido, eso lo noté enseguida: la direccion no ha sabido y no ha querido construir complicidades con los recursos humanos disponibles. Como he dicho antes, han priorizado su proyecto personal. Y creo que lo único que les ha interesado es mandar. Casi a cualquier precio.

Pregunta: ¿Qué actuaciones habéis tomado hasta ahora y cuáles os planteáis?

Respuesta:

Álex: Algunos compañeros hicieron quejas públicas relativas a derechos laborales y libertades civiles: el resultado fue que a los interinos se los citó “al despacho” y algunos de ellos ahora están de baja por ansiedad.

“Algunos compañeros hicieron quejas públicas relativas a derechos laborales y libertades civiles: el resultado fue que a los interinos se los citó “al despacho” y algunos de ellos ahora están de baja por ansiedad

Se realizó una encuesta, que tuvo que ser anónima para garantizar la libertad de expresión del profesorado, donde más del 80% de los participantes afirmaron sufrir estrés laboral.

La respuesta de la dirección fue ignorar el resultado — afirmar no creérselo — e inventarse un estudio propio. Luego salió a la luz en prensa de internet un artículo anónimo de denúncia de la situación.

A partir de aquí apareció la Inspección de los Servicios Territoriales. Plantearnos… ya veremos.

Lina: Esperamos una intervención de la administración analizando el daño hecho hasta ahora y que se impulse el cambio que indicava antes con un claustro más activo.

“Se realizó una encuesta, que tuvo que ser anónima para garantizar la libertad de expresión del profesorado, donde más del 80% de los participantes afirmaron sufrir estrés laboral

María: Se realizó una encuesta sobre estrés laboral en la que el 80% de los participantes manifestaban sufrir estrés. Aunque el equipo directivo no ha hecho caso de los resultados, éstos han llegado a la Inspección Educativa y los sindicatos, que sí parecen tomarse la encuesta en serio.

Ana: Esperamos evidenciar el estrés sufrido por muchos docentes y denunciar el maltrato psicológico hacia algunos de ellos.

Esperamos que la inspección actue en consecuencia, destituyendo a la actual dirección.

Pregunta: Y en el caso general, ¿cuáles son los problemas principales a los que se enfrenta la educación pública y qué alternativas y medidas habría que tomar en defensa de los derechos educativos de las y los estudiantes, y laborales de la docencia?

Respuesta:

Álex: La educación pública tiene como principal hándicap que las clases políticas no se la creen. En gran medida nuestras “élites” llevan a sus hijos a centros privados y concertados para que “tengan más oportunidades y no se mezclen con…“.

“La educación pública tiene como principal hándicap que las clases políticas no se la creen. En gran medida nuestras “élites” llevan a sus hijos a centros privados y concertados para que tengan más oportunidades y no se mezclen con…”

Por otro lado, igual que el dentista, algunos emprenderores con visión de negocio vieron en la vida (sanidad), educación y la asistencia social a desfavorecidos y ancianos un negocio suculento — quién no vela por su vida, la educación de sus retoños, de los abuelos… —. Si no cambia el paradigma y se coloca realmente a los jóvenes como sujetos activos que se empoderen de su responsabilidad imprescindible en la construcción de las sociedades futuras no habrá nada que hacer.

“[…] algunos emprenderores con visión de negocio vieron en la vida (sanidad), educación y la asistencia social a desfavorecidos y ancianos un negocio suculento”

Y hasta ahora pedagógicamente solamente hemos pasado de la mediocridad de la memorístca a la mediocridad de las competencia que dirijan a los alumnos a cumplir fielmente requisitos empresariales. Y aquí tanto las propias familias como el profesorado tenemos mucho que mejorar en compromiso real.

Lina: Hay que democratizar la educación devolviendo el poder a los claustros y consejos escolares con la supevisión estatal y alejando a los poderes económicos del control de la misma. Por último hay que garantitzar que la educación priorice la atención a las personas más desfavorecidas.

“Hay que democratizar la educación devolviendo el poder a los claustros y consejos escolares con la supevisión estatal y alejando a los poderes económicos del control de la misma”

María: El problema principal és el cambio constante de criterios que conlleva cada reforma educativa. Se ha pasado de una educación meramente memorística a una educación puramente competencial — de competencias que hagan del alumno un buen trabajador, no una persona bien formada y con criterio propio —, cuando se deberían priorizar por igual las competencias personales y los conocimientos. Los docentes y los alumnos se ven desbordados por tanto cambio y acaban perdiéndose.

“La Ley de Autonomía de Centros, vigente en Cataluña, es una arma de doble filo para una educación pública de calidad: si bien permite a los centros educativos ajustar el proyecto a las necesidades de su contexto particular, ha despertado en algunas direcciones un afán de poder gerencial, a modo de empresa privada”

Ana: La Ley de Autonomía de Centros, vigente en Cataluña, es una arma de doble filo para una educación pública de calidad: si bien permite a los centros educativos ajustar el proyecto a las necesidades de su contexto particular, ha despertado en algunas direcciones un afán de poder gerencial, a modo de empresa privada, que se lleva por delante la riqueza adquirida por los claustros, el intercambio de ideas y experiencias….

No interesa formar a adultos responsables y críticos, se pretende formar a adultos acríticos y eficientes. La alternativa no está en descartar el enfoque “competencial” frente al de “contenidos”, sino en ver que hacen falta las dos cosas: los docentes estamos frente al aula, formando cada día en todos los sentidos. Cualquier ley educativa debería cuidar de que individual y colectivamente, no dejemos de ser personas.