Artículo publicado en «El Desfiladero» de la Marea Verde andaluza, de Eduardo García, profesor jubilado de biología, Marea Verde Málaga

A quienes afean a Marea Verde su postura sobre la educación telemática y la acusan de hacer el juego a la derecha.

Los comentarios cuestionando la postura de Marea Verde sobre las clases online durante la emergencia social provocada por la pandemia de coronavirus, una vez descartado que hayan sido dictados por la mala fe, por la ingenuidad o por el cinismo, tal vez sean el fruto de una deficiente comprensión lectora achacable quizás a la ceguera inducida por el enrarecido ambiente ideológico impuesto por el estado de alarma policialmente vigilado.

Desde todos los frentes y medios se nos conmina a acatar y obedecer. Se nos prohíbe criticar y reivindicar mientras dure “esta situación excepcional”. ¡Se nos manda a callar! Ni más ni menos que porque vivimos una “situación excepcional”. Así justamente razona el poder policial y militar que el poder civil, con la “ley mordaza” en una mano y las estadísticas de muertos en la otra, ha puesto al frente para la gestión de la emergencia social y sanitaria. Tampoco podía falta la acusación, habitual desde el progresismo pequeño burgués de tantos enseñantes, de que quienes se atreven a cuestionar esta gestión le están haciendo el juego a la “derecha”, actuando poco menos que como aliados del fatídico virus.

“Desde todos los frentes y medios se nos conmina a acatar y obedecer. Se nos prohíbe criticar y reivindicar mientras dure “esta situación excepcional” […] Así razona el poder policial y militar que el poder civil, con la “ley mordaza” en una mano y las estadísticas de muertos en la otra, ha puesto al frente para la gestión de la emergencia social y sanitaria”

Por supuesto, quienes escriben y difunden estos comentarios acusando a Marea Verde de “hacer política” y, sin contradicción con lo anterior, de ser “izquierdista”, creen que ellos, al escribir esos comentarios no están haciendo política: la suya es la única forma legítima de hacer política en un estado de alarma, forma suave del estado de excepción.

Los continuos llamamientos a “arrimar el hombro” olvidan que hacer “un esfuerzo” por el bien de nuestro alumnado, por ejemplo, no es necesariamente hacer lo correcto desde un punto de vista social y mirando al futuro inmediato, al Día Después de la pandemia.

No se agradecerá nunca suficientemente a Saramago su enorme lucidez…. Esta ceguera mental, ideológica y psíquica que se propaga sin control en el campo educativo es un virus mucho más peligroso que cualquier otro pues desconecta de la realidad y anula las defensas de la racionalidad.

“Marea Verde hace bien en alertar sobre algo que debería ser evidente: se está gestionando esta crisis, una catástrofe social, como si de una guerra se tratara y con los instrumentos de poder bien conocidos del neoliberalismo ( no solo del neoliberalismo económico) […]”

Marea Verde hace bien en alertar sobre algo que debería ser evidente: se está gestionando esta crisis, una catástrofe social, como si de una guerra se tratara y con los instrumentos de poder bien conocidos del neoliberalismo ( no solo del neoliberalismo económico). Si la anterior crisis provocada por el crash financiero fue una oportunidad para afinar y extender dichos instrumentos, la presente se está ya aprovechando para dar una vuelta de tuerca más venciendo las resistencias que aún impedían su despliegue. Mientras obedientemente teletrabajamos, Imbroda, Celaá y cía construyen el futuro con la ayuda de la ceguera cómplice de un sector significativo del cuerpo docente. El caso de la enseñanza/educación telemática es en este sentido paradigmática: la “uberización” de la relación pedagógica es lo que se está experimentando estos días.

“Marea Verde hace bien en denunciar que si las desigualdades sociales ante la escuela y la cultura escolar son un grave problema en la relación pedagógica presencial, problema que tiende a ser invisibilizado […] tras la cortina ideológica del “merito” o el “talento”, con la relación pedagógica “uberizada” y telemática queda completamente excluido del campo no solo de lo visible, pues hacemos desaparecer el problema de nuestra vista físicamente, sino de lo posible y de lo imaginable”

Marea Verde hace bien en denunciar que si las desigualdades sociales ante la escuela y la cultura escolar, así como la relegación escolar de que son objeto los sectores más desprovistos de “capital” cultural, social y económico, son un grave problema en la relación pedagógica presencial, problema que tiende a ser invisibilizado -¡otra vez la ceguera!- tras la cortina ideológica del “merito” o el “talento”, con la relación pedagógica “uberizada” y telemática queda completamente excluido del campo no solo de lo visible, pues hacemos desaparecer el problema de nuestra vista físicamente, sino de lo posible y de lo imaginable.